Este próximo 6
de enero, Fiesta de la Epifanía, la Iglesia
española celebra la jornada dedicada a los Catequistas
Nativos, verdaderos protagonistas de la evangelización
en las Iglesias de misión.
En América, Asia y sobre todo en
África, su labor es inestimable. Lo es por la cercanía al
pueblo de Dios en su vida cotidiana y por cómo plantan y
cultivan la semilla de la fe, por enseñar a rezar a los más
pequeños y vivir con coherencia a los mayores, por ser, ante la falta
de sacerdotes, los líderes de sus comunidades.
Los catequistas, un total de
2,8 millones a nivel mundial, son personas que,
especialmente en “tierras de misión” o en el contexto de las
iglesias jóvenes, se presentan como auténticos pilares de la
pastoral y la evangelización.
Su número ha aumentado en el último año en 20.000 personas,
especialmente en Asia. Como decía San Juan Pablo II en su
exhortación apostólica “Catechesi tradendae”: “el título de
‘catequista’ se aplica por excelencia a los catequistas de
tierras de misión.
Habiendo nacido en familias ya cristianas o habiéndose
convertido un día al cristianismo e instruidos por los
misioneros o por otros catequistas, consagran luego su vida,
durante largos años, a catequizar a los niños y adultos de sus
países. Sin ellos no se habrían edificado Iglesias hoy día
florecientes”. En la fiesta de Epifanía,
manifestación del Salvador a todos los pueblos, la Iglesia
llama la atención sobre la urgencia misionera con este
recuerdo y apoyo a estos catequistas de los territorios de misión.
La organización y animación de esta jornada está encomendada
en España al Instituto Español de Misiones Extranjeras
(IEME). En la Epifanía se celebra también la fiesta misionera de este
Instituto, verdadero cauce a la misión para los sacerdotes diocesanos en
España. El que un sacerdote diocesano
partiera como misionero – algo que hoy en día parece tan común
– no lo era hace un siglo. Entonces la misión ad gentes, abandonando el propio país y
evangelizando en tierras lejanas, parecía estar abierta
únicamente a las congregaciones religiosas. Gracias al dinamismo misionero de sacerdotes de Burgos se
abrió una nueva “cantera” misionera. Fue el Papa Benedicto XV el que respaldó esta puerta a la
misión. Un Papa que alentaba a los sacerdotes diocesanos a
llevar el mensaje del Evangelio a todos los rincones del
mundo. Tras el cambio de mentalidad que supuso el IEME surgieron
otros cauces para vivir la misión a partir de las diócesis,
como las misiones diocesanas, los hermanamientos entre
diócesis y parroquias, los acuerdos de colaboración…
La fiesta misionera de la
Epifanía tiene, por tanto, dos destinatarios de la
generosidad de los fieles, los catequistas y el IEME. La mitad de la colecta de ese día, correspondiente a los
catequistas en los territorios de misión, se entrega a la
Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que lo destina a su sostenimiento y formación.
La otra mitad va destinada al Instituto Español de Misiones
Extranjeras, pionero en la toma de conciencia de que todo
cristiano es misionero, sea religiosa o religioso, sacerdote o laico. (OMPres Madrid
19/12/2025)
Donativos y colectas: IBERCAJA ES23 2085 0113 6903 0011
0935, BIZUM 08690
Delegación Episcopal de Misiones del Arzobispado de Zaragoza